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viernes, 25 de enero de 2019
Seamos capaces de abrir los ojos y los oídos del corazón para dejarnos encontrar por el Señor, como lo hizo Saulo de Tarso
jueves, 25 de enero de 2018
Ayudemos a los demás en su camino de Damasco – cada uno tiene su propio camino de Damasco – a un encuentro vivo con el Señor, como también nosotros dejémonos ayudar
Ayudemos a los demás en su camino de Damasco – cada uno tiene su propio camino de Damasco – a un encuentro vivo con el Señor, como también nosotros dejémonos ayudar
Hechos de los Apóstoles 22,3-16; Sal. 116;
Marcos 16,15-18
martes, 28 de octubre de 2014
La celebración de la fiesta de los apóstoles nos hace sentirnos ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios
La celebración de la fiesta de los
apóstoles, san Simón y san Judas, nos hace sentirnos ciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la
familia de Dios
domingo, 10 de noviembre de 2013
Nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, estamos llamados a la resurrección y la vida
lunes, 23 de julio de 2012
viernes, 29 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
Por designio divino llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús
jueves, 17 de mayo de 2012
Ardor y entusiasmo de Pablo que le lleva de un lugar para otro anunciando el evangelio
viernes, 27 de abril de 2012
Caminos de Dios que viene hasta nosotros
jueves, 29 de marzo de 2012
Quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre
jueves, 22 de septiembre de 2011
Venimos a Jesús porque queremos poner en El todo nuestro amor
Ageo, 1, 1-8;
Sal. 149;
Lc. 9, 7-9
‘¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?’, se pregunta Herodes. Se había enterado de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse. Los poderosos viven enfrascados en su corte de poder y no siempre se enteran bien de lo que sucede alrededor. Están en otra órbita.
Ahora le llegan noticias del profeta que ha aparecido por Galilea y los comentarios que hacen algunos que aún lo llenan más de confusión. Le hablan de muertos que resucitan. En concreto que si el Bautista ha vuelto a resucitar o algún antiguo profeta. Pero para quienes están endiosados en su poder esa trascendencia de la vida le es algo ajeno. Viven muy pendientes de sus cosas y de si se pudiera poner en peligro su poder. Además a Juan lo había mandado matar él.
Aunque mañana lo escucharemos con mayor detalle en las respuestas que le darán a las preguntas de Jesús sus discípulos, ya vislumbrados la cierta confusión que hay también entre las gentes. Ha habido ocasiones en que se admiraban de las palabras que salían de la boca de Jesús y las propias gentes habían hablado de que un gran profeta había aparecido entre ellos, que Dios les había visitado. Pero esos entusiasmos en ocasiones son bien pasajeros y pronto se olvidan. Por eso la confusión.
Herodes siente curiosidad por Jesús. También nos dice el evangelista que ‘tenía ganas de verlo’. Sobre eso hemos reflexionado recientemente. Pero quizá en este caso solo se queda en una curiosidad pero que no ha despertado la fe.
No podemos acercarnos a Jesús de cualquier manera y querer estudiarlo simplemente como si se tratara de un personaje histórico más. Muchos lo han hecho y lo siguen haciendo quedándose en una humanidad histórica y simplemente sentirán admiración por Jesús porque se le puede considerar como un personaje singular.
Pero quien acude así a Jesús se quedará siempre en poca cosa. Costará abrirse a la fe para descubrir no solo su humanidad sino toda la maravilla que se encierra en Jesús cuando descubrimos en El a Dios que se ha hecho hombre para ser nuestro salvador. Hay que abrir la mente y el corazón de otra manera. No nos podemos cerrar a la trascendencia.
A Herodes como a muchos judíos de su época – bien conocemos el caso de los saduceos – como también lo encontramos en otras corrientes filosóficas entre los gentiles, el tema de la resurrección, por ejemplo, será algo que costará entender. Sólo se queda Herodes en una curiosidad por Jesús ante las cosas extraordinarias o milagrosas que realiza. Un milagro le pedirá cuando se encuentre con El cara a cara al enviárselo Pilatos durante la pasión y como Jesús no le complace lo tratará de loco. Ya en los Hechos de los Apóstoles vemos cómo cuando Pablo habla en Atenas, por ejemplo, de Jesucristo resucitado, con sorna le dirán que de eso lo escucharán otro día y le dan la espalda.
Pues bien, si no pensamos en la resurrección pobre se nos quedará la fe en Jesús. Creemos en Jesucristo resucitado, primicia de todos los que han muerto y que abre nuestra vida también a la resurrección y a la vida eterna. Como nos dirá san Pablo, si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe.
Abramos nuestro corazón a la fe. No vayamos hasta Jesús por mera curiosidad. Tengamos deseos de ver a Jesús, de conocer a Jesús, pero busquémoslo desde lo más hondo de nosotros mismos. No venimos aquí, a la celebración, como a un entretenimiento más porque no tenemos otra cosa que hacer. Venimos aquí porque queremos llenarnos de Dios. Venimos aquí porque queremos gozarnos en la presencia de Dios. Venimos aquí porque queremos mostrarle nuestra alabanza y porque queremos poner en El todo nuestro amor.
viernes, 25 de febrero de 2011
Al amigo fiel tenlo por amigo, es encontrar un tesoro
‘Un amigo fiel no tiene precio ni se puede pagar su valor; un amigo fiel es un talismán, el que teme a Dios lo alcanza…’ Hermoso canto a la amistad nos ofrece el texto del Eclesiástico que hoy hemos proclamado.
Nos habla de cómo conseguir un amigo y lo que es un verdadero amigo. ‘Serán muchos los que te saluden…’ nos dice, pero entrar en la categoría de los amigos, de la amistad verdadera es algo más que un saludo o un conocimiento momentáneo. ‘Hay amigos de un momento… que acompañan en la mesa pero no aparecen en el momento de la desgracia… que cuando te va bien están contigo, cuando te va mal huyen de ti…’ y así nos sigue diciendo y explicando el sabio del Antiguo Testamento. Fijémonos como el autor sagrado va resaltando continuamente lo de un amigo fiel.
Un amigo verdadero, una amistad auténtica tiene que nacer de un corazón sano y desinteresado. La amistad entra en la categoría del amor verdadero. Y tienes que estar llena de fidelidad y de lealtad. Y cuando hay amor verdadero no nos movemos por intereses ni sólo somos amigos para los buenos momentos. Quien no sabe tener un amigo creo que le es bien difícil entender todo lo que nos dirá Jesús del amor como raíz y como base de todas nuestras relaciones humanas; difícilmente entenderá todas las características que Jesús nos dará de lo que tiene que ser el amor del cristiano.
Serán todas aquellas características de las que nos hablará san Pablo en la carta a los Corintios. ‘El amor es paciente y bondadoso, no tiene envidia, ni orgullo ni jactancia; no es grosero ni egoísta, no se irrita ni lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que encuentra su alegría en la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta’. Confrontándolo con lo que nos dice aquí el apóstol encontramos quizá muchas carencias en nuestra amistad, tenemos que reconocer.
Precisamente hoy en el evangelio sale el tema del matrimonio y del divorcio con la pregunta que le hacen los fariseos a Jesús. Y Jesús les responde con la radicalidad que tiene que vivirse el amor matrimonial. ‘Por vuestra terquedad dejó escrito este precepto’, les dice. Y les recuerda lo que es la voluntad de Dios desde la creación. ‘Ya no son dos sino una sola carne. Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre’, termina sentenciando. Y nos dice cosas que quizá hoy en los tiempos que vivimos nos puedan parecer duras e imposibles del cumplir.
Alguien puede decirme que miremos la experiencia de lo que sucede a nuestro alrededor. Como dicen muchos es que el amor se acabó. Pero quizá tendríamos que analizar muchas veces si ha habido amor verdadero y auténtico en la pareja cuando se han decidido por el matrimonio; si ha habido un amor maduro y bien forjado hundiendo además sus raíces en lo que es el amor de Dios. Porque también hemos de reconocer que se puede hablar de amor, como deciamos antes de la amistad, con mucha superficialidad y sin hondura. Tendríamos que aprender primero lo que es un amor verdadero, una auténtica amistad y alcanzando esa madurez en el amor y la amistad podamos llegar a entender y vivir lo que es un amor matrimonial auténtico, que es mucho más que pasión. Mucho tendríamos que reflexionar en este sentido.
Pero creo que hemos de escuchar y entender bien las palabras de Jesús. Todas esas características de las que nos ha hablado san Pablo en la carta a los Corintios que hemos mencionado tienen que ser algo más que un texto bonito y poético que como suena tan bien pues hasta muchas parejas lo escogen para la celebración del sacramento del matrimonio. Es algo más que un texto bello y poético. Son las características de un amor humano verdadero, no solo el matrimonio, sino también de la amistad y base de todas nuestras relaciones humanas que hemos de saberlas fundamentar en el amor.
Y hemos de entender también que el amor verdadero es un don de Dios. Con Dios hemos de contar. A Dios tenemos que invocar y pedirlo. Que el Señor nos conceda el vivir una amistad auténtica y un amor verdadero.
martes, 25 de enero de 2011
Testigos, iluminados por la luz de la fe y encendidos en el fuego del amor para el servicio de la iglesia

Hechos, 22, 3-16;
Sal. 116;
Mc. 16, 15-18
‘Soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure…’ Son palabras que Jesús dijo a sus discípulos en la última cena, y palabras que toma la liturgia para acompañar la aclamación del aleluya del Evangelio en esta fiesta de la conversiön de san Pablo.
Palabras que vemos reflejadas también en lo que le dice Ananías a Saulo cuando este llega a Damasco después de la maravillosa experiencia que ha tenido de encuentro con el Señor. ‘El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído’. Y vaya si iba a dar fruto abundante en la vida de Pablo y en bien de la Iglesia de Dios.
Elegido del Señor para ser su testigo. Saulo que había destacado – él mismo lo cuenta – por el fanatismo con el que perseguía a los que seguían el camino del Señor. ‘Yo perseguí a muerte este nuevo camino metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres’. Era la razón de su viaje a Damasco. Pero el Señor le había elegido y le había salido al paso en el camino. ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?... ¿Quién eres Señor?... Yo soy Jesús Nazareno a quien tu persigues’. Y su vida cambió. Cegado por el resplandor de la luz divina que como un relámpago hirió sus ojos, pronto comenzaría a ver otra luz. Al recibir el Bautismo sus ojos se abrirían para siempre.
Perseguía Saulo a todo el que creyera en el nombre de Jesús, pero era Jesús a quien perseguía. Como comenta san Agustín: ‘No dice Cristo: ¿Por qué persigues a mis siervos? Sino: ¿Por qué me persigues? La cabeza se quejaba por sus miembros y los transfigura en ella misma’. Nos recuerda lo dicho Jesús en otro lugar del evangelio ‘todo lo que hicisteis a uno de estos humildes hermanos, a mí me lo hicísteis’.
Conoce ahora Saulo lo que es la voluntad del Señor y tras esa experiencia viva de encuentro con Jesús, se convierte en testigo. ‘No podemos callar lo que hemos visto y oído’ dirían otros apóstoles cuando les prohiben hablar del nombre de Jesús. No podrá callar de ahora en adelante lo que Pablo, asi será su nuevo nombre, ha visto y ha oído. Es un testigo que irá hasta los confines del mundo. Ya conocemos sus viajes, sus caminos, su predicación de la Buena Nueva de Jesús por todas partes. Hasta nuestra tierra española la tradición lo trae a predicar el evangelio, porque ese deseo había manifestado en la carta a los cristianos de Roma. Es el cumplimiento del mandato de Cristo que hemos escuchado en el evangelio: ‘Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación’.
Algun comentarista ha dicho que hasta san Pablo se prolonga la Epifanía del Señor,- recordamos que hace poco celebrábamos la Epifanía como culminación de las fiestas de Navidad - y es que hoy estamos contemplando cómo Cristo resucitado se le manifiesta a Pablo en el camino de Damasco. Pero es que Pablo con su ardiente palabra se convertirá en Epifanía de Jesús porque por todas partes ira manifestando su nombre, proclamando su salvación, anunciando el camino nuevo del Reino de Dios.
En las oraciones de esta celebración hemos pedido que ‘como él lo ha sido, nos convirtamos nosotros en testigos de tu verdad ante el mundo’. Por otra parte hemos pedido que ‘nos ilumine el Espíritu Santo con la luz de la fe que impulsó siempre al apóstol Pablo a la propagación de tu evangelio’. Y finalmente que ‘estos sacramentos nos enciendan en el fuego de amor que abrasaba el corazón de Pablo y le impulsaba solícito al servicio de todas las iglesias’. Testigos, iluminados por la luz de la fe y encendidos en el fuego del amor para el servicio de la iglesia.




