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miércoles, 21 de septiembre de 2016
Todos cualquiera que sea nuestra condición por muy pecadores que seamos somos llamados del Señor y podremos realizar también una labor preciosa de apostolado y misionera como san Mateo
Efesios 4, 1-7. 11-13; Sal 18;
Mateo 9, 9-13
miércoles, 30 de diciembre de 2015
En la viuda Ana del Evangelio y en todos los ancianos descubrimos un signo de las esperanzas de Israel y una imagen de la presencia de los mayores en la Iglesia
En la viuda Ana del Evangelio y en todos los ancianos descubrimos un signo de las esperanzas de Israel y una imagen de la presencia de los mayores en la Iglesia
1Juan
2,12-17; Sal 95; Lucas 2,36-40
domingo, 21 de septiembre de 2014
La generosidad de Dios en su amor hacia nosotros es sorprendente pero nos pide respuesta generosa en nuestro compromiso
La generosidad de Dios en su amor
hacia nosotros es sorprendente pero nos pide respuesta generosa en nuestro
compromiso
lunes, 28 de octubre de 2013
Nos llevas al conocimiento de Cristo por la predicación de los apóstoles
lunes, 6 de mayo de 2013
El dará testimonio de mi y vosotros tambien dareis testimonio
El dará testimonio de mi y vosotros también daréis testimonio
jueves, 14 de febrero de 2013

Compromiso apostólico en medio del
mundo y oración por las vocaciones
viernes, 21 de enero de 2011
Llamó a los que quiso y los hizo sus compañeros
Hebreos, 8, 6-13;
Sal. 84;
Mc. 3, 13-19
‘Subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con El’. Y a continuación el evangelista nos da el listado de los discípulos escogidos con los detalles incluso de los sobrenombres que les puso Jesús o de lo que hicieron.
‘Llamó a los que quiso y se fueron con El’. Les iba a confiar una misión, su mismo misión, pero tenían que ser sus compañeros. ‘Los hizo sus compañeros…’ Los que estaban con El, los que caminaban juntos. Era necesario que estuvieran con El, fueran sus compañeros si les iba a confiar su misma misión. ‘Para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios’, dice el evangelista. Sólo estando con El aprenderían, más aún podían llenarse de su ser, de su vida para poder realizar su misma obra.
Os confieso que al escuchar este texto del evangelio e ir reflexionando sobre él, primero que nada me miro a mí mismo. Llamado también por el Señor. Los sacerdotes tenemos que escuchar con especial agrado, por así decirlo, este pasaje del evangelio, esta llamada que Jesús hace a aquellos que quieren que estén con El. Me ha llamado el Señor y me ha confiado una misión, también anunciar la Palabra y haciendo el bien liberar a todo hombre de todo mal.
Pero necesito antes estar con el Señor, ser su compañero, caminar a su lado, empaparme de su vida. Compañero viviendo un espiritu de oración grande que me ha sentirme siempre unido al Señor; compañero sintiéndole a mi lado y sintiendo su palabra allá en lo más hondo de mi corazón; compañero con una espiritualidad especial nacida de mi sacerdocio. No podría de otra manera realizar la misión que me confía.
Pienso al meditar este texto y compartirlo con vosotros en todas aquellos que en la Iglesia ejercen algun ministerio especial, se han consagrado al Señor o viven comprometidos en el apostolado. Prolongan también en sus vidas la misión del Señor. Han de ser también compañeros del Señor. Sin esa unión con El en la oración, en la escucha y la meditación de la Palabra del Señor no podrían realizar su misión. Porque no van a realizar obra, sino la obra del Señor. Cuánto hemos de crecer en espiritualidad entonces.
Pero tendríamos que decir que todos los que escuchan este evangelio escuchan también Palabra de Dios para sus vidas. A todos tiene algo que decir el Señor. Por nuestra fe también todos, en nuestra condición de bautizados, de cristianos, hemos de vivir unidos al Señor. Hay también una llamada e invitación del Señor a estar con El. Todo cristiano ha de vivir una espiritualidad profunda, que es unión con el Señor para dejarme conducir por su Espíritu. Desde esa espiritualidad vivirán su ser cristiano allí donde está su vocación, en la vida familiar y el matrimonio, en el trabajo y el ejercicio de una profesión, en la vida de relación con los demás y en todo el compromiso social que viva en medio de la comunidad.
‘Llamó a los que quiso y se fueron con El… los hizo sus compañeros…’ Y pensamos en los sacerdotes; y pensamos en los religiosos/as que se han consagrado al Señor; pero pensamos en todos los que viven un compromiso apostólico en medio de la Iglesia; pero pensamos también en todos los cristianos, porque todos estamos invitados a estar con El. Cuántas cosas más podríamos decir.


