sábado, 19 de marzo de 2016

San José nos enseña a abrir nuestro corazón a Dios para descubrir incluso en medio de las sombras de la vida lo que es el designio de Dios para nosotros

San José nos enseña a abrir nuestro corazón a Dios para descubrir incluso en medio de las sombras de la vida lo que es el designio de Dios para nosotros

2Sam. 7, 4-5a. 12-14a. 16; Sal 88; Rom. 4, 13. 16-18. 22; Mt. 1, 16. 18-21. 24a

Nos planificamos las cosas que queremos, nos hacemos proyectos, queremos llevar adelante aquello soñamos. Eso es bueno y una forma madura de actuar, pero el creyente creo que ha de tener en cuenta algo más y es descubrir el designio de Dios sobre nuestra vida. Ojalá sepamos hacer que nuestros planes entren en los planes de Dios, en los designios de Dios para nuestra vida.
Hoy, podríamos decir, que estamos entre dos pensamientos. Por una parte estamos en las vísperas de la Semana Santa porque ya mañana es Domingo de Ramos con el que iniciamos la semana de la Pasión que culminará con la celebración de la Pascua del Señor, pero por otro lado tenemos la celebración propia de este día 19 de Marzo, día de San José.
En el evangelio propio del sábado de esta quinta semana de Cuaresma se nos narra el anuncio que hace el sumo sacerdote de que alguien tiene que morir por todo el pueblo. Los sumos sacerdotes y los fariseos andan tramando la manera de quitarse de en medio a Jesús. Se escudan por una parte de que pudiera ser peligro de una rebelión por parte del pueblo y las represalias en consecuencia por parte de los romanos que pondría en peligro muchas vidas. Pero son sus tramas porque realmente a ellos quien les molesta es Jesús y no quieren aceptarle ni su mensaje.
Pero ya el evangelista con inspiración no está dando a entender que aquellas palabras del sumo sacerdote aunque pudieran parecer duras e interesadas tienen un sentido profético. Detrás de todo están los designios de Dios y el cumplimiento de la misión de Jesús. Allí estaba por encima de todo el designio de Dios que era la salvación del hombre. En verdad Cristo había de morir por todo el pueblo, por todos los hombres, porque con El nos viene la vida y la salvación.
Esto nos ha de llevar a un primer planteamiento. ¿Sabremos descubrir en todo eso que nos podamos planificar para nuestra vida donde está el designio de Dios? ¿Podríamos descubrir incluso en esas sombras que algunas veces nos envuelven que detrás de todo ello hay una luz en el designio de Dios  para que encontremos un sentido y un valor para todo?
En ese descubrir el designio de Dios para nuestra vida tenemos un ejemplo muy concreto en san José a quien hoy celebramos. Era el hombre justo, el hombre bueno, como nos dice el evangelio. Era el hombre abierto a Dios.
Su vida se llenaba de sombras, al menos eso era lo que parecían en principio, en las dudas, en las dificultades, en los viajes que tuvo que afrontar hasta el destierro en la huida a Egipto, pero él siempre supo descubrir la luz porque era un hombre abierto a Dios. Lo que parecían sombras se convirtieron para él en resplandores de luz al aceptar a Maria y acogerla en su casa, en el niño que iba a nacer que iba a ser el salvador de los hombres, en los caminos que hubo de recorrer que para él siempre fueron caminos de luz. Todo porque estaba abierto a Dios y supo descubrir el designio de Dios para su vida.
Es lo que queremos aprender de san José en este día de su fiesta y en este momento concreto de la vida que cada uno vivamos, pero también en este momento del inicio de la Semana Santa. Que resplandezca siempre en nosotros esa luz de Dios. Que lleguemos de verdad a ser pascua y a vivir pascua, porque ahí en eso que somos y donde estamos, sean como sean algunas veces las oscuridades que podamos tener en nuestra vida, está el paso de Dios que hemos de descubrir y hacer realidad en nosotros. Eso nos llevará a vivir con un sentido pleno esta semana que vamos a iniciar y esto como una consecuencia nos hará vivir con pleno sentido pascual toda nuestra vida.

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