miércoles, 10 de agosto de 2016

San Lorenzo en su martirio nos ayuda a descubrir cuales son los auténticos tesoros de la Iglesia en los pobres a los que tenemos que servir

San Lorenzo en su martirio nos ayuda a descubrir cuales son los auténticos tesoros de la Iglesia en los pobres a los que tenemos que servir

2Corintios 9,6-10; Sal 111; Juan 12,24-26

‘El mundo entero y en todas partes celebra hoy con unánime devoción el triunfo del bienaventurado Lorenzo, y Roma misma llena de alegría admira su fe inquebrantable, pues el mártir, encendido en los rayos del Sol eterno, sostuvo y venció un fuego de este mundo’ así nos dice san Máximo de Turín en una homilía de la fiesta de san Lorenzo.
Hoy 10 de agosto celebramos a san Lorenzo; muchos son los lugares que lo recuerdan y lo celebran. La tradición nos habla de que era originario de Aragón y por eso la ciudad de Huesca lo tiene como patrono, pero su vida transcurrió en Roma donde llegó a ser el Archidiácono del Papa san Sixto al que le seguiría en el martirio días después.
Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de la institución del diaconado. Viendo los apóstoles que por sí mismos no podían atender al anuncio del evangelio y al mismo tiempo a la atención de los huérfanos y las viudas deciden con la asistencia del Espíritu Santo elegir a siete varones que serían constituidos como diáconos, como servidores, para la administración de aquellos bienes que los creyentes compartían para la atención de los necesitados.
Era la función que realizaba el diácono Lorenzo en Roma junto al Papa. No solo estaba para servir en la celebración litúrgica al Obispo de Roma, sino que tenia a su cuidado la atención de los pobres y necesitados con los bienes que la comunidad compartía generosamente. Hicimos mención que el Papa Sixto le precedió unos días en su martirio – lo celebramos el día 6 de agosto – y se nos cuenta que cuando fue apresado el Papa y algunos de sus diáconos en la persecución de Diocleciano, Lorenzo quería ir también con el Papa pues en su misión diaconal quería servirle hasta el último momento también en el martirio.
 Pero el papa le señala que debe quedar al cuidado de la Iglesia hasta que Dios lo llame. Y lo invita a distribuir a los pobres los tesoros que habían sido puestos a su cuidado. Habiendo escuchado estas palabras del Papa mencionando los tesoros de la Iglesia, Lorenzo es apresado y le conminan a que entregue todos esos tesoros de la Iglesia. Lorenzo se presentará ante su perseguidor con todos los pobres de Roma a los que había alimentado y cuidado con lo que los fieles habían compartido diciendo que esos eran los tesoros de la Iglesia.
Todos conocemos cual fue la reacción pues fue condenado a muerte y la tradición nos habla de su martirio a fuego lento colocado sobre una parrilla que se ha convertido en signo y en emblema que acompaña siempre su imagen.
Recordar y celebrar el martirio de san Lorenzo como de cualquiera de los mártires que por la fe entregaron su vida nos invita siempre a cantar las alabanzas del Señor, pues son un hermoso testimonio que nos alienta también en el camino de nuestra fe y en nuestra lucha de cada día por mantenernos en fidelidad, por difíciles que sean los momentos que tengamos que vivir.
El martirio nos señala la fortaleza de la fe, porque es el Espíritu del Señor que estará con nosotros para darnos la fuerza de su gracia en esos momentos de tormento. Nuestro martirio no será seguramente ni con el fuego ni con la espada, pero sí necesitamos día a día esa fuerza y esa gracia del Señor en ese camino de superación que hemos de realizar en nosotros, pero para enfrentarnos a los embates del mal que nos tientan de mil maneras para apartarnos del camino recto.
El testimonio de san Lorenzo en el servicio a los pobres, los verdaderos tesoros de la Iglesia nos ha de hacer pensar donde están para nosotros esos tesoros. ¿Es esa la imagen que damos? ¿Es esa la imagen de la Iglesia? Mucho habría que reflexionar y analizar en nuestras conductas en ese sentido y del actuar de la Iglesia, pero hemos de comenzar a valorar también esa labor que hace la Iglesia y no siempre se le reconoce en la atención a los pobres y a los necesitados.
Ahí está toda la labor de Cáritas que no es una ONG más, sino que es el verdadero rostro de la Iglesia servidora de los pobres, porque la labor de Cáritas es la acción de la Iglesia. ¿Quién en estos momentos de crisis que estamos atravesando es la que está dando respuesta continuada y seria a tantas y tantas familias necesitadas que están sufriendo las consecuencias de esta crisis? Creo que tendríamos que conocer mucho más la labor que realiza Cáritas, que en el fondo es la labor que está realizando la Iglesia.

  

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