Contemplemos
el misterio que se desarrolla en Belén, quiere hacerse presente Dios a través
de nosotros, signos de esa presencia y de ese amor de Dios
Y el Verbo se hizo carne
y a campo de entre nosotros... es lo que hoy estamos celebrando y llena de
alegría nuestros corazones; no es algo mágico, es la maravilla del misterio de
Dios, es el milagro del amor, es Dios que se hace presente entre nosotros; no
sólo nos visita porque una visita podría aparecer algo de paso, es algo
definitivo porque planta su tienda entre nosotros, vive entre nosotros y con
nosotros, camina a nuestro lado, participa de nuestras tareas, continúa la
creación del mundo a través de nosotros, es un misterio de amor, tanto nos ama
Dios.
¿No es suficiente todo
eso para sentirnos los más felices y dichosos del mundo? Por eso la alegría se
desborda en Navidad, por eso no dejamos de cantar aunque algunas veces llevemos
cosas duras en el corazón; nos sentimos transformados con la presencia de Dios.
Viene para que tengamos
vida para hacernos partícipes de su vida para llenarnos de la vida de Dios,
para que aprendamos lo que es el amor, para que caminemos con un sentido nuevo
para que no solo seamos felices nosotros sino que hagamos felices a los demás.
Y toda esa inmensidad de
Dios hoy la contemplamos en lo pequeño, en un niño recién nacido que parece
desguarecido, allá acunado en un establo; que viene a compartir nuestro frío
porque viene a darnos calor, porque viene a regalarnos amor, porque viene a
levantarnos de nuestra pequeñez y nuestra pobreza porque viene a hacernos un
hombre nuevo a darnos una vida nueva.
Disfrutemos de la Navidad, gocemos la Navidad
pero con otro sentido, no nos quedemos en lo superficial, vayamos al misterio
de Dios que nos llena, que nos inunda, que transforma nuestra vida, que nos
hace grandes.
Por eso somos los más
felices del mundo, queremos con nuestro amor, con nuestro gestos, con nuestros
detalles, con nuestra cercanía llevar esa felicidad a los demás, para que todos
puedan llegar a descubrir ese misterio de Dios, ese misterio de amor; para que
todos puedan comenzar a caminar en ese mismo amor.
No son necesarias muchas
palabras, simplemente contemplemos el misterio que se desarrolla en Belén, el
misterio que podemos ver desarrollarse en nuestra vida, el misterio que está
también en los que están a nuestro lado. que lo contemplamos en los pobres, en
los que sufren, en los que se sienten solos, en los abandonados; ahí quiere
llegar Dios; ahí quiere hacerse presente Dios pero quiera hacerse presente a
través de nosotros, tenemos que ser signos de esa presencia y de ese amor de
Dios.
Por eso Navidad no se queda en unos
sentimientos o unas alegrías momentáneas de un día; la vida que es presencia de
Dios tiene que ser cada día; tenemos que llevarlo a nuestra vida de todos los
días, tenemos que llevarla a aquellos que están a nuestro lado, porque queremos
hacer presente todo ese misterio de amor de Dios que está con nosotros.
Hagamos asi cada día
feliz Navidad

No hay comentarios:
Publicar un comentario