jueves, 21 de julio de 2016

En la cercanía con Jesús sentándonos a sus pies para escucharle o caminando tras sus huellas podremos ahondar cada día más en el misterio de Cristo

En la cercanía con Jesús sentándonos a sus pies para escucharle o caminando tras sus huellas podremos ahondar cada día más en el misterio de Cristo

Jeremías 2, 1 3. 7 8. 12 13; Sal 35; Mateo 13, 10-17:

Se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas?’ Habían escuchado a Jesús en la orilla del lago que desde la barca les había estado enseñando y les había propuesto diversas parábolas para hablarles del Reino de Dios. Ahora, al llegar a casa, le preguntan. Ellos quieren entender también su significado.
Jesús les dice que les habla en parábolas porque la gente sencilla no le entiende. Ha venido anunciando la llegada del Reino, les ha propuesto todo su estilo y su sentido cuando allá en el monte les había hablado largo y tendido, de muchas maneras les había hablado en la sinagoga o en los caminos y diferentes lugares; ahora les habla en parábolas. Y a los discípulos más cercanos que son los que ahora preguntan les dice: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos les cuesta más entenderlo’.
Los que están cercanos a Jesús pueden comprender mejor los misterios del Reino. Esto es importante y será para nosotros también una exigencia. Pero Jesús quiere que todos puedan comprender los secretos del Reino, el estilo y sentido del Reino de Dios; por eso habla en parábolas; son imágenes que como signos nos hablan, nos ayudan a comprender. Una forma pedagógica de hacernos entender el misterio que hoy seguimos necesitando.
Es hermoso cuando uno visita antiguas catedrales, templos diversos, claustros de monasterios o de las mismas catedrales la catequesis que en imágenes vemos plasmadas con tanto arte en sus paredes, en sus retablos, en el propio sentido de la arquitectura empleada, en los arcos o soportales de los claustros tanto monacales como de las catedrales. Era una forma de enseñar al pueblo que no sabía leer y que entonces no tenían a su alcance los textos escritos a través de aquellas imágenes trasmitirles todo el mensaje del evangelio.
Así hoy las imágenes sagradas de nuestros templos, y sean de Cristo, de la Virgen o de los Santos de nuestra devoción, o las imágenes de la pasión y muerte de Jesús que veneramos especialmente en semana santa siguen siendo esa catequesis plástica para el pueblo sencillo.
No nos quedamos en el arte, sino en lo que con el arte se nos quiere expresar. Y es cierto que para muchos por no recibir quizá la explicación o enseñanza adecuada se puede crear una cierta confusión; se quedan en la imagen, idolatran la imagen, y no les sirve siempre para acercarse verdaderamente a Jesús en quien únicamente podemos encontrar nuestra salvación.
Decíamos antes que las palabras de Jesús nos comprometen y son una exigencia para los que queremos estar más cerca de El. ‘A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos…’ Es la cercanía a Jesús, es el sentarnos como María de Betania a los pies de Jesús para escucharle, es el querer en verdad hacer camino con Jesús como aquellos discípulos que le acompañaban a todas partes, es el sentir esa presencia permanente de Jesús cerca de nuestra vida queriendo llevarle de verdad en nuestro corazón, será nuestra oración encuentro vivo con el Señor y la escucha de su Palabra, será la participación viva y con sentido en nuestras celebraciones las que nos ayudarán a ir penetrando más y más en el misterio de Cristo para seguirle, para vivir de forma autentica nuestra vida cristiana.
Un compromiso, una exigencia, una gracia del Señor para nuestra vida.

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