jueves, 28 de julio de 2016

Es necesario tener criterios claros de lo que son los auténticos valores del evangelio para convertirlos en la riqueza de nuestra vida

Es necesario tener criterios claros de lo que son los auténticos valores del evangelio para convertirlos en la riqueza de nuestra vida

Jeremías 18,1-6; Sal 145; Mateo 13,47-53

‘El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla…’ Sigue Jesús hablándonos en parábolas. Nos compara el Reino de Dios, nos da las señales del Reino de los cielos que nosotros hemos de vivir, nos habla con sencillez de lenguaje para que todos entendamos, queremos ser los pobres y los sencillos que acojamos en nuestra vida, que escuchemos allá en lo hondo del corazón esta Palabra de Jesús.
Nos habla hoy de la red que echan en el mar y que recoge toda clase de peces. Es la imagen del anuncio del Reino que a todos se hace, que todos pueden escuchar; es la llamada y la invitación para que todos escuchemos ese anuncio, seamos buenos o nos lo creamos o no seamos tan buenos porque somos pecadores; el anuncio es para todos, porque para todos es la salvación.
Es la primera lectura que hacemos de esta parábola; ojalá no seamos excluidos porque no seamos capaces de cambiar nuestra vida, porque nos encerremos en nosotros mismos, porque queramos permanecer en nuestro pecado. La llamada es una gracia porque es un regalo del Señor pero al que damos respuesta para vivir en gracia, para vivir en santidad.
Pero con la parábola podemos pensar en algo más. Vivimos en un mundo muy amplio y muy diverso; en ese mar de la vida hay toda clase de peces, nos encontramos con muchas cosas, una buenas otras no tan buenas, unas que nos ayudan a progresar en los verdaderos valores, otras que nos arrastran como rémoras y nos quieren hundir en la ciénaga del mal.
Tenemos que aprender a discernir, a distinguir lo bueno de lo malo, a tener las ideas claras y la voluntad firme para no dejarnos arrastrar por el mal; la tentación nos acecha continuamente; el mundo que nos rodea quiere confundirnos, nos dicen tantas cosas, eso no tiene importancia, eso es poca cosa y total no vamos a ser perfectos siempre, mira lo que hacen todos a tu alrededor ¿tú vas a ser distinto, vas a nadar contracorriente? Y así tantas maneras de hacernos ver como bueno lo que no es tan bueno.
Es necesario tener criterios claros; tenemos que dejarnos iluminar por la luz del evangelio, hemos de saber trabajar siempre por los verdaderos valores, tenemos que cultivar la virtud en nuestra vida, hemos de sabernos dejar impregnar por el sentido de Cristo. Ese ha de ser nuestro camino, nuestro esfuerzo, nuestra lucha por superarnos día a día aunque nos cueste. El Espíritu del Señor Jesús está con nosotros y es nuestro verdadero guía y nuestra verdadera fortaleza.

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