El
hombre que está en su camilla en la orilla de la piscina y que nadie ayuda… lo
mismo que Cristo te quiere levantar, quiere contar contigo para que levantes a
muchos
Ezequiel 47, 1-9. 12; Salmo 45; Juan
5, 1-16
Triste tiene que ser verse uno en el
suelo sin que nadie lo levante. En las
redes sociales nos aparecen con frecuencia pequeñas historias de personas que
en la calle, en el parque o en cualquier sitio se caen al suelo y mientras
tratan de levantarse por si mismos, algunas veces con mucha imposibilidad, la
gente pasa a su lado indiferente atendiendo a sus móviles, con sus carreras por
llegar a donde quieren ir o absortos en sus cosas sin prestar atención a quien
se debate en el suelo por querer levantarse. Nos puede parecer anécdota que
algunas veces nos produzca incluso hilaridad porque dicen que no hay nada más
gracioso que ver caerse a alguien en un descuido. Pero es una realidad que nos
grita a nuestros oídos y conciencias cuando escuchamos que alguien que vivía
solo lo encontraron muerto en su casa después de muchos días y muchas otras
situaciones en ese estilo.
Hoy el evangelio nos da una gran lección
y no sé si seré capaz de sacarle todo su jugo porque son muchas las cosas que
nos dice. Ha entrado Jesús en dirección al templo por la puerta de las ovejas y
allí hay una alberca, una piscina de la que están pendientes muchos enfermos e
imposibilitados con la esperanza de poder meterse en el agua cuando se mueva,
porque sería signo de una curación segura. Así llevan quizás muchos en su
esperanza pero sin nadie que les eche una mano; a uno así se dirige Jesús. ‘¿Quieres
curarte?’ pregunta Jesús. ‘Otros se me adelantan porque no tengo quien
me ayude’, fue la respuesta de quien lleva casi cuarenta años en espera.
Pero allí está Jesús. ‘Toma tu camilla y vete a tu casa’.
Jesús quiere introducirnos en ese río
de agua viva, como nos ha hablado el profeta en la primera lectura que va
llenando de vida sus orillas, y las plantas y los frutales y todos los árboles
de su alrededor. Es Jesús ese río de agua viva que nos sana y que nos salva,
que nos arranca de la postración de la muerte y nos llena de vida.
Pero tenemos que dejarnos encontrar por
Jesús. El quiere acercarse a nosotros porque no quiere ver al hombre caído,
pero nosotros en muchas ocasiones nos escondemos a ese regalo de gracia que nos
ofrece. Jesús nos pone en pie y no solo es que nos libre de nuestras
enfermedades corporales sino que quiere liberarnos desde lo más hondo. Es la salvación
que nos ofrece, es la Palabra de vida que nos salva, es la gracia salvadora que
transforma nuestra vida.
Toma tu camilla… nos está diciendo
Jesús; esa camilla que es nuestra vida con sus tristezas y sus desánimos, esa
camilla de nuestros problemas que nos hacen perder la esperanza, esa camilla de
nuestras dudas e indecisiones, esa camilla en la que nos hemos enrollado en
nuestros egoísmos e insolidaridades, esa camilla que nos paraliza con nuestras
desconfianzas y nuestros miedos, esa camilla que ha puesto tantos abismos entre
nosotros y los que nos rodean porque no a todos aceptamos, porque mantenemos
nuestras reticencias y recelos, porque nos dejamos envolver por la violencia y
nuestros desaires a los que están a nuestro lado… cuantas camillas hay en
nosotros de las que tenemos que levantarnos, que viene Jesús a tendernos su
mano para que nos levantemos.
Pero Jesús nos está enseñando a mirar a
nuestro alrededor; pasamos por la vida sin enterarnos, que no solo es el que
está tendido en la calle – que también hay muchos y pasamos de lado para no
verlos – sino los que viven en sus soledades, los que son unos incomprendidos,
los que miramos de una manera diferente quizás por su forma de pensar o de
actuar y con quienes no queremos mezclarnos, los que caminan a nuestro lado con
la sombra de la tristeza envolviendo sus rostros y sus vidas, aquellos que
nadie quiere o todo el mundo desprecia.
Es el hombre que está en su camilla
allí en la orilla de la piscina y que nadie ayuda. ¿Seguiremos pasando de
largo? Detente y mira a tu alrededor. Lo mismo que Cristo te quiere levantar a
ti, también quiere contar contigo para que levantes a muchos.
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