miércoles, 22 de febrero de 2017

Al celebrar la Cátedra de san Pedro en nuestra comunión y lealtad al Maestro y al Pastor de la Iglesia oramos por el Papa fiel al servicio de la unidad de la Iglesia en el amor

Al celebrar la Cátedra de san Pedro en nuestra comunión y lealtad al Maestro y al Pastor de la Iglesia oramos por el Papa fiel al servicio de la unidad de la Iglesia en el amor

I Pedro 5,1-4; Sal 22; Mateo 16,13-19
Creo que todos sabemos que la cátedra es el lugar desde el que el profesor enseña; por eso le llamamos catedrático; y en el lenguaje universitario se suele decir la cátedra en referencia a la materia que se imparte.
En el lenguaje religioso y cristiano hablamos de la catedral, como la sede del Obispo, o el lugar, el templo en el que esta la sede, la cátedra del maestro en la fe de los cristianos en una diócesis que es el Obispo, al que consideramos con la autoridad del sucesor de los Apóstoles. Es por eso que en el catedral esta la sede, el sillón del Obispo que nadie más puede ocupar, porque solo a él le compete ocupar ese lugar.
¿Por qué me hago estos comentarios en el comienzo de la reflexión del día? Hoy la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la Cátedra de san Pedro en Roma. El Papa, sucesor de Pedro en la sede romana, obispo de Roma, es el maestro en la fe de todos los cristianos. Pedro recibió esa misión del Señor ‘mantente firme… para que conserves y alientes la fe de tus hermanos’.
Es la autoridad de Pedro, es la autoridad y la misión del Papa, como sucesor de Pedro. Es nuestro maestro en la fe; él tiene la cátedra, la autoridad, la misión de ese servicio a la comunidad universal, mantenernos unidos en la fe. Y así su magisterio nos enseña, nos ilumina, nos acerca a la Palabra de Dios que quiere trasmitirnos para mantenernos en esa fe, para ayudarnos así a hacer ese recorrido de nuestra vida cristiana, para mantenernos fieles en esa fe, en ese seguimiento de Jesús y en esa, en consecuencia, construcción del Reino de Dios en nuestro mundo.
‘Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia’, escuchamos hoy en el evangelio que le dice Jesús a Pedro. Tras la resurrección allá en las orillas del mar de Galilea Jesús le confiará la misión de apacentar al rebaño, como un día le dijera que sería pescador de hombres.
Cuando escuchamos la palabra autoridad pensamos en dominio, en mandatos y prohibiciones, en imposición para mantener el orden y la ley; pero la verdadera autoridad es otra cosa, es el servicio a la unidad, es el servicio en el amor y al amor, es el servicio a la verdad para conducirnos a la luz, es el servicio que busca el bien de todos y de cada uno, es el servicio que se hace cercanía y acompañamiento, es el servicio del que camina a nuestro lado para ayudarnos a encontrar en el camino, es el servicio del que sabe hacerse servidor de todos, es el servicio del que tiende la mano para que nos levantemos y no tropecemos, es el servicio que no se impone sino que se hace todo delicadeza y humildad.
Es la misión que recibió Pedro para que todos en comunión con él nos mantengamos en fidelidad; es la misión que realiza, que tiene que realizar el Papa con todos y cada uno de nosotros atendiendo a nuestros problemas, nuestras necesidades, siendo luz para nuestras oscuridades, siendo fortaleza en nuestras debilidades. Es el servicio del Papa que nos ayuda a sentir cercano el amor de Dios.
Hoy celebramos la cátedra de san Pedro, ese servicio del Papa. Y mostramos nuestra lealtad escuchándole, dejándonos iluminar por su palabra, acogiendo el testimonio de su vida y sobre todo con nuestra oración para que él pueda también ejercer fielmente ese servicio que Cristo le ha confiado. Oremos por el Papa.

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