La imagen del Pastor que a todos acoge para formar un solo rebaño en torno a un único pastor nos habla de la actitud de acogida que con todos hemos de tener
Hechos 11, 1-18; Salmo 41; Juan 10, 1-10
En este lunes siguiente al domingo del Buen Pastor sigue la liturgia y la Palabra de Dios en ella proclamada la misma imagen del Buen Pastor que ayer nos ofrecía. Muchas son las cosas que podemos reflexionar, grande es la riqueza y la belleza de esa imagen que no agota nuestras reflexiones, como no se agota el amor de Dios que se derrama sobre nuestra vida y de lo que es precisamente signo y señal esta imagen del Buen Pastor.
Como hemos reflexionado es el Pastor que nos busca y que nos cuida, que nos protege y que nos sana de nuestras heridas, que nos alimenta porque da su vida por nosotros para que tengamos vida y vida en abundancia. Es el Pastor que nos llama y nos encanta con sus silbos amorosos para atraernos a su redil donde podemos encontrarnos y amarnos a pesar de las diferencias que hay entre nosotros. Quiere que seamos un solo rebaño bajo la guía de un único pastor.
Creo que es muy importante atender a esta consideración de la acogida porque también ha de ser una buena actitud que nosotros hemos de mantener en la vida y más en estos tiempos donde por una parte son tan fáciles los enfrentamientos en este mundo de violencia en el que vivimos, pero donde tenemos el peligro de comenzar a caer también en discriminaciones con la movilidad que hoy vivimos en nuestra sociedad donde continuamente nos pueden estar llegando personas de otras culturas, con otro sentido de la vida desde la idiosincrasia de cada pueblo y de cada lugar de donde provengan esas personas que llegan a nosotros y con las que nos estamos encontrando a diario.
La emigración es una constante de nuestro tiempo y ya no es raro encontrarnos a nuestro paso con personas diferentes. Pero bien sabemos también que eso está provocando una serie de reacciones en nuestra sociedad que algunas veces se vuelven inhumanas. La tentación del racismo y la discriminación es algo que nos circunda y nos envuelve, surgen fácilmente las desconfianzas y las culpabilizaciones sin razón de ser, simplemente porque la culpa siempre tenemos que echársela al otro. ¿Tendremos en estas circunstancias auténtica humanidad en nuestro trato con esos a los que vemos diferentes y afloran los valores cristianos que tendrían que aflorar?
Qué importante que sepamos hacer florecer de nuevo valores como la acogida y el respeto a la dignidad de toda persona sea quien sea. Tenemos la tentación y el peligro de endurecer el corazón y encerrarnos cada vez más en el círculo de los nuestros dejando fuera a los que nos parecen diferentes. Nacen los resentimientos y las reticencias para aceptar a quien llega a nosotros mirándolos como seres extraños que pudieran enturbiar nuestras mutuas relaciones.
¿Cuáles serían las actitudes que como cristianos seguidores de Jesús tendrían que brillar en nuestras costumbres y en nuestra manera de hacer las cosas? ¿En qué tendríamos que imitar a ese buen pastor al que seguimos contemplando que quiere hacer de todos un solo rebaño bajo el cayado de un único pastor?
En ese sentido nos es muy válido también el texto de los Hechos de los Apóstoles que hoy se nos ofrece. Le habían echado en cara a Pedro que había entrado en casa de gentiles a los que también había bautizado; les cuenta Pedro la visión que había tenido con aquel mantel bajado del cielo con toda clase de animales que había que sacrificar y comer; Pedro se había negado por aquello de la pureza legal de los alimentos puros e impuros, pero la voz del cielo le advierte que lo que Dios ha hecho puro no lo puede hacer impuro el hombre. Cuando Pedro hablaba a aquellos gentiles que lo habían invitado a su casa, hablándoles de Jesús y del Evangelio el Espíritu Santo se manifestó como un nuevo Pentecostés para envolver a todos los presentes. ‘¿Quién soy yo para oponerme a Dios?’, reflexionaba Pedro porque ‘también a los gentiles se les ha otorgado la conversión que lleva a la vida’.
¿Nos ayudará esto a nosotros en esa actitud de generosa acogida que siempre hemos de tener a toda persona, lejos de toda discriminación y de todo racismo al que nos vemos tentados?