Como seres humanos que somos ojalá sepamos poner más humanidad en nosotros y en nuestras relaciones creando así una sociedad verdaderamente humana
1 Corintios 4, 6b-15; Salmo 144; Lucas 6, 1-5
No sé si lo podríamos decir así, pero estoy pensando que lo único que necesita el hombre para ser él mismo, para lograr lo mejor de su vida y, podríamos decir también, ser feliz él y el mundo que nos rodea es humanidad. Ahí lo entrañaríamos todo, porque ser humano y portarnos y tratarnos con dignidad podríamos decir que encerraría todo lo que es el ser del hombre, de la persona.
Sin embargo, quizás por nuestra propia debilidad, porque pronto nos aparecen los atisbos de insolidaridad y egoísmo, o la ambición de ser más y dominar lo que sea para alcanzar solo lo mío, necesitamos modos de organizarnos, establecer pautas de comportamiento para salvaguardar ese trato humano entre todos, y de ahí nace todo un conjunto de normas y leyes que quieren regularlo todo.
¿Qué es lo que tendría que ser lo importante? Yo diría que esa humanidad del ser humano, pero hemos llegado por contra a darle tanta importancia a esa organización o a esas normas que terminamos por hacerlas inhumanas porque parece que estuvieran por encima del hombre mismo y de su propia autonomía y libertad. Al final terminamos pensando más en ese cumplimiento de esas normas que nos hemos impuesto que en la humanidad que tenemos que tener los unos con los otros, dándole más importancia a la ley que a la misma persona a la que tendría que ayudar.
Y con eso nos encontramos en todos los ámbitos de la vida humana, con ello nos encontramos incluso en nuestras relaciones con Dios queriéndonos imponer una forma determinada de relación con Dios. Terminaremos transformando lo que tendría que ser una relación de amor en lo que decimos un respeto pero muchas veces no es otra cosa que un miedo porque incluso podríamos recibir castigo cuando nos salimos de esas normas o prácticas religiosas que buscarían más entonces un cumplimiento que un encuentro gozoso de amor.
Es en lo que Jesús quiere abrirnos unos horizontes nuevos porque ese reino de Dios que nos anuncia no es un reino de imposición sino de libertad, no un reino de cumplimientos para hacer méritos o escalar posiciones de privilegio que se pueden convertir en signos de poder sino un reino de amor que nos viene a ayudar a mantener esa humanidad entre nosotros estableciendo así un nuevo tipo de relaciones entre nosotros y con Dios.
Pero ante ese nuevo sentido que Jesús nos está proponiendo, y esa es la gran buena noticia del Evangelio, ese nuevo sentido de humanidad, hay quienes reaccionan porque no entienden o porque quizás ellos hayan alcanzado esas posiciones de privilegio que ahora les parece que podrían perder; se quieren entonces en afianzas en sus tradiciones que las hacen tan sagradas que nos las presentan como la voluntad de Dios. Cómo seguimos teniendo hoy esa misma tentación.
Es lo que le plantean a Jesús con sus pegas, como ya hemos escuchado, sobre el tema de los ayunos que parece que no estuvieran en la práctica de los discípulos de Jesús; es lo del tema del descanso sabático que hoy le vemos plantear desde el hecho que los discípulos al pasar por un sembrado cogen algunas espigas para echarse unos granos a la boca que le alivie o refresque el cansancio del camino, pero con la circunstancia que era sábado donde no estaba permitido ningún tipo de trabajo.
¿Qué parecía que tenía que ser lo importante? ¿La ley del descanso sabático que no se podía transgredir bajo ningún concepto o el calmar la fatiga de unos caminantes, aunque solo fueran con unos granos de trigo echados a la boca? Y Jesús les recuerda lo acontecido con David y los panes de la proposición que eran unos panes sagrados que habían formado parte de la ofrenda colocada sobre el altar y que solo podían comer los sacerdotes pero que se ofrecieron a aquel grupo de hombres que acompañaban a David. Terminará diciendo Jesús que el Hijo del Hombre es el señor del sábado.
¿Seremos en verdad señores de nuestra vida porque en ella ponemos toda la humanidad de nuestro ser? ¿Qué sería lo importante que tendríamos que buscar?