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viernes, 22 de mayo de 2026

Cuando nos dejamos llevar por la disponibilidad del amor descubriremos las maravillas de Dios porque llegaremos a sentir su presencia

 


Cuando nos dejamos llevar por la disponibilidad del amor descubriremos las maravillas de Dios porque llegaremos a sentir su presencia

Hechos 25, 13b-21; Salmo 102; Juan 21, 15-19

Ahora en estas diversas manifestaciones de Cristo resucitado va haciéndoles sentir su presencia de una manera especial porque así han de dejarse envolver por su Espíritu para ser sus testigos hasta los confines del mundo. Son momentos de sentir algo especial, son momentos que nos preparan para el anuncio, momentos que hacen rebrotar la esperanza y ese compromiso de llevar ese anuncio de la buena nueva de Jesús hasta el último rincón.

No nos pide Jesús otra cosa que amor. Es ese dialogo tan tierno entre Jesús y Pedro. Ya habíamos como tantas veces se había adelantado Simón para ir por delante en esas promesas de amor, para dejar bien sentado cuanto lo amaba y que estaría incluso dispuesto a dar la vida por Jesús. Así eran los impulsos del corazón que no podía permitir que nada le pasara. Cómo se ponía de pesado queriendo convencer a Cristo que nada de aquello que anunciaba le podía pasar de manera que Jesús quiere quitárselo de delante porque está síendo una tentación para El. Palabras duras serán las que pronunciará en ese momento.

Jesús ahora le pregunta por su amor, no uno, sino dos, hasta tres veces. Quiere Jesús que pastoree sus ovejas. Un  día se lo había anunciado Aquel de quien hablaban Moisés y los profetas. En otra ocasión ante el aturdimiento de Pedro por la pesca tan grande que habían recogido en el lago porque se había dejado confiar en la palabra de Jesús, se le había anunciado que sería pescador de hombres. Ahora se había repetido aquella pesca y allí en medio estaba Jesús. También ahora había confiado en la Palabra de Jesús que le señalaba por donde había que echar la red. Es la disponibilidad del amor.

Jesús confía en el amor, y cuando ponemos amor de verdad todo es posible. Nosotros tenemos que confiar en el amor que Dios nos tiene, de cuántas maneras maravillosas nos lo va manifestando en el día a día de nuestra vida. Y ahí tiene que estar nuestra respuesta de amor, aunque nos sintamos débiles, aunque muchas veces no hemos sabido estar a la altura de ese amor. Como Pedro tenemos que decirle, que la amamos y el conoce las medidas de nuestro amor – ‘tú lo sabes todo, tú sabes que te amo’ -. ¿Estaremos dispuestos como Pedro a dejarnos ceñir para ser capaces de dar la vida también por el Maestro?

 

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